Beneficios de la regulación térmica en la vivienda

 

 

 

¿Por qué hay que regular la calefacción? 

 

 

Reglamentos internacionales existentes  sobre instalaciones térmicas establecen una serie de principios y requisitos basados en el bienestar térmico e higiénico, la seguridad, la demanda energética, el consumo energético, el mantenimiento y la protección del medio ambiente.

Bajo estos principios se especifica la obligatoriedad de dotar de sistemas de control automático a las instalaciones de calefacción. Por ejemplo, y para instalaciones unitarias e individuales, se especifica la necesidad de dotar a la instalación de calefacción de un termostato de ambiente o un regulador actuado por la señal de una sonda de temperatura, situado en el local de mayor carga térmica o el más característico.

 

   

 Consejos prácticos para ahorrar energía y dinero en calefacción

Termostato controlando caldera

Termostato actuando sobre bomba recirculadora Termostato actuando sobre convectores eléctricos o acumuladores de calor

 

Parece claro que un control adecuado de la calefacción, con prestaciones superiores a la de simple función termostática, va a permitir una mejora del confort térmico en la vivienda, a la vez que asegura una optimización de la energía consumida, todo ello cumpliendo con los principios indicados en los citados reglamentos.

¿Cómo se puede regular de forma óptima la calefacción de una vivienda?

Las principales prestaciones para optimizar el funcionamiento de la calefacción son las siguientes.

Regulación térmica

La regulación trata de mantener la temperatura de una estancia a un valor constante. Un grado en exceso equivale a cerca de un 7% de consumo suplementario, de aquí el interés de disponer de un termostato de ambiente que sea preciso.

 

Programación de la calefacción

Se trata de programar la calefacción según el ritmo de vida de los ocupantes de la vivienda y para cada día de la semana. Con ello, se aumenta el confort doméstico y se optimiza el consumo energético al asegurar que solamente se mantiene la temperatura necesaria durante un período concreto, evitando derrochar energía cuando se está ausente de casa. Estudios realizados han permitido cifrar en un 25% el ahorro conseguido frente a una adecuada programación.

La programación de la calefacción suele basarse en la definición de perfiles de temperaturas. Un perfil de temperatura está caracterizado por la definición de una serie de intervalos de tiempo en los que el sistema de climatización alcanzará una temperatura preestablecida por el propio usuario, a la que se denomina temperatura de consigna, y que corresponde a lo que se conoce como niveles de temperatura. A cada nivel de temperatura le corresponde una temperatura de consigna determinada.

El número y tipo de niveles de temperatura más comúnmente utilizados son los siguientes:

  1. Nivel de temperatura de confort. Es el estado habitual de funcionamiento de la calefacción, que se da, por lo general, cuando los usuarios se encuentran en la vivienda (por ejemplo, una temperatura de consigna de 20ºC).
  2. Nivel de temperatura de economía. Estado de funcionamiento que se da cuando, o bien los usuarios salen de casa por un corto período de tiempo, o bien durante aquellos períodos en los cuales no se requiere un nivel de temperatura tan elevado. Un ejemplo de ello sería el uso de calefacción durante la noche al acostarse, con una temperatura de economía de, por ejemplo, 15ºC).
  3. Nivel de temperatura anti-helada. Con el objeto de evitar que el agua contenida en las conducciones de agua de la vivienda se hiele en invierno y produzca roturas en las mismas, el sistema de calefacción se puede poner en marcha para alcanzar una temperatura mínima establecida por el sistema (por ejemplo, una temperatura de 5ºC).

Zonificación de la calefacción

Con la zonificación, la instalación de calefacción en la vivienda se divide en varias zonas independientes de regulación y programación. Cada zona definida en la vivienda tiene requisitos de uso o condiciones térmicas distintas, que hacen conveniente el ser gestionadas de forma diferente. Los criterios seguidos para definir una zonificación de la vivienda pueden ser variados. De entre los posibles, los más habituales son los dos siguientes:

Con la zonificación se consigue un incremento del grado de confort al asegurar la temperatura deseada por el usuario en cada una de las zonas disponibles. Asociadamente, esta aplicación permite también reducir el consumo de energía al incrementar la eficiencia global de la instalación. Sólo se calefaccionan aquellas zonas de la vivienda que son necesarias.

Derogación de niveles de temperatura

A su voluntad, el usuario puede alterar, en cualquier momento, el ritmo de funcionamiento programado de la calefacción (de confort a economía, o viceversa). A este cambio puntual se le conoce como derogar el nivel de temperatura existente, y no afecta al desarrollo del perfil de temperatura ni lo modifica. El sistema de gestión seguirá el perfil de temperatura una vez se restablezca el nivel programado, o al cabo de un cierto tiempo especificado por el usuario (temporización).

Esta aplicación resulta muy útil para el usuario que requiere una modificación puntual en las necesidades de climatización (por ejemplo, al regresar antes de lo previsto, para extender el nivel unas horas más, etc.).

Selección del modo de funcionamiento de la calefaccion

El usuario puede seleccionar, en cualquier momento, la forma de funcionamiento de la calefaccion: uso manual o bajo programación. Con el modo de funcionamiento manual, el sistema garantiza el establecimiento de la temperatura de consigna seleccionada (confort, economía o anti-helada), sin atender al horario programado por el usuario.

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